
Tenía muchas ganas de ver representada esa obra en teatro.
Es uno de los libros favoritos de Clodo, que es un cultureta alternativo. Y aunque mi padre, un cultureta clásico, le había restado toda la importancia en alguno de sus comentarios, no me había quitado la ilusión de releer el libro en su lengua original.
Esa lengua, que según mi padre también, no vale para nada.
El principito según mi padre: Un libro que no vale, escrito en una lengua que tampoco vale.
Compramos las entradas a un precio irrisorio, me imagino que a cambio de una buena aportación dada por el Ayuntamiento, proveniente claro, de nuestros impuestos.
Y empezó, a las 20:00 en el teatro "El Bosque".
Una escenografía impresionante y un elenco de actores bien reconocido (sobre todo bien reconocido era el protagonista por la gente que sigue la serie de Aida).
Desde mi punto de vista, la obra que tenía tantas ganas de disfrutar, se vió ensombrecida por... TOSES.
Toses cada 3 o 4 segundos. Unas secas, otras, casi todas, con flemillas. A veces se producían unas cuantas seguidas como si se tratara de una orquesta sintomática.
Qué asco. Me quería ir a los pocos minutos, pero Jorge no me dejó y a mi también me daba un poco de vergüenza salir. Y un poco de miedo también confirmar, o hacer público, lo rarita que soy.
La gente se reía en algunas partes de la función, yo no podía prestarle mucha atención porque sólo oía toses, mocos, móviles, papeles de caramelos, dientes mordiendo caramelos...
Y de fondo, al principito, hablando de su Rosa...
¿Seré yo? ¿Serán todos los demás?
A veces me dan ganas de quedarme en casa y atrincherarme.
Al final de la función:
- Que sueño. ¿Tú también te has dormido?
- Me gustó más el libro.
- Me gustó más la película.
- El principito está sobrevalorado.
Mi punto de vista:
- No me dormí. Me puse de los nervios.
- No se si me gustó más el libro, creo que no puedo opinar.
- ¿Hay película?
- Posiblemente, pero el valor que yo le doy es lo que me importa. Su justo valor.