es lo último que se pierde dicen...
Pero no, mi estudio genético no deja lugar a dudas. Mis genes son celíacos.
Ahora sí que sí, no me voy a volver a engañar y a pensar que se han equivocado.
Vuelta a los productos sin gluten, caros e insípidos.
No me importa demasiado, porque es genial que sea lo único que me pase...
Tengo una buena salud y quejarse sería "Ofender a Dios".
["Ofender a Dios" se lo oí a mi primo de 23 años, fuera del contexto religioso me parece muy interante... pero eso, otro día]
Lo que peor llevo es lo de las vacaciones. Comer sin gluten en otros países es toda una odisea, pero como decía antes, que todo sea eso.
Ains... ¬¬
Al final todos tenían razón, menos yo.